
Hay personas que están años combatiendo contra la ansiedad o la depresión y que, sin darse cuenta, encuentran en el consumo de alcohol, cocaína o benzodiacepinas la solución para remitir los síntomas que estas dos patologías les generan. En muchas ocasiones, la ansiedad, la depresión y las adicciones no se encuentran de manera fortuita en el camino sino que son dos caras de una misma moneda. Este encuentro crea el reto de la patología dual.
En este artículo te contamos qué es exactamente la patología dual, por qué es tan difícil de detectar y tratar, y qué papel juega el entorno familiar en la recuperación. Si tú o alguien cercano está viviendo algo parecido, este post puede ser el primer paso para entender lo que ocurre y encontrar el camino hacia la salida.
¿Qué es la patología dual y por qué no es simplemente tener dos problemas?
La patología dual se define como la coexistencia en una misma persona de un trastorno por consumo de sustancias (una adicción) y uno o más trastornos comórbidos (depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastorno de la personalidad…). No es una suma de dos diagnósticos independientes sino que se trata de alteraciones complejas en la que cada trastorno alimenta y agrava al otro, dificultando enormemente tanto el diagnóstico como el tratamiento.
Los datos epidemiológicos son contundentes: más de la mitad de las personas con un trastorno por consumo de sustancias presentan también algún diagnóstico psiquiátrico adicional. Y lo mismo sucede en el camino opuesto ya que una parte significativa de las personas con este tipo de trastornos mentales acaban desarrollando adicciones en algún momento de su vida.
Sin embargo, la patología dual sigue estando infradiagnosticada debido a que los síntomas de ambos trastornos (el mental y el adictivo) se solapan.
El modelo de la automedicación: cuando la sustancia es la solución equivocada
Uno de los modelos más extendidos para explicar la patología dual es el de la automedicación. Muchas personas que conviven con una ansiedad no diagnosticada o con una depresión sin tratar descubren que el alcohol, la marihuana, la cocaína y otras sustancias alivian temporalmente su malestar.
Al principio, el consumo de alguna de estas sustancias funciona: el ruido baja, el nudo en el pecho se afloja… Pero con el tiempo, el consumo se vuelve necesario para funcionar, y el trastorno mental, lejos de resolverse, se agrava hasta convertirse en adicción. Lo que empezó como una solución provisional se convierte en un segundo problema con entidad propia hasta el punto de que el trastorno de adicción pasa a ser tan protagonista como la causa original del sufrimiento.
El reto del diagnóstico y del tratamiento integrado
Detectar correctamente una patología dual es uno de los retos más exigentes a los que se enfrenta cualquier profesional del ámbito de la salud mental y las adicciones. Los síntomas se imitan, se encubren mutuamente y cambian con el tiempo. La irritabilidad puede ser ansiedad, abstinencia o ambas cosas a la vez. La apatía puede ser depresión, o el resultado del agotamiento que genera el consumo activo. Sin una evaluación rigurosa y específica, el diagnóstico fácil se convierte en el diagnóstico equivocado.
La interferencia entre trastornos: el problema de la ventana de evaluación
Una de las mayores dificultades en el diagnóstico de las patologías duales es que los síntomas psiquiátricos se solapan con los habituales en el consumo activo de sustancias y los estados de abstinencia.
Así, una persona que lleva semanas bebiendo o consumiendo ansiolíticos o antidepresivos puede presentar una sintomatología similar a la del trastorno psiquiátrico original. Por eso en Centro Elphis planteamos un diagnóstico al paciente cuando éste se encuentra en una fase de estabilización y alejado del consumo, de modo que el cuadro clínico pueda evaluarse con mayor fiabilidad y sin el ruido sintomatológico que provoca el consumo activo.
Tratamiento integrado: la única vía con evidencia sólida
Toda la evidencia científica apunta en la misma dirección: el tratamiento de las patologías duales debe ser simultáneo. Es decir, si existe más de un trastorno, la intervención debe estar dirigida a ambos. Se requiere por tanto, de un tratamiento integrado en el que participen desde el primer momento especialistas de diferentes ramas: psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y todos ellos especializados en la rama de las adicciones. De este modo se comparte una visión única del caso, con un plan terapéutico unificado y una comunicación fluida entre todos los profesionales que forman parte del caso.
El uso de fármacos, en muchos casos, será una herramienta imprescindible pero nunca será suficiente por sí sola. La psicoterapia, especialmente desde una perspectiva integradora, permite llevar a cabo una intervención unificada para el abordaje de las patologías duales.
También es importante la intervención en el entorno, principalmente el familiar, ya que es con frecuencia el factor que marca la diferencia entre una recuperación sostenida y una recaída temprana.
El entorno familiar: ¿aliado imprescindible o factor de riesgo?
Las adicciones se desarrollan y mantienen dentro de un contexto relacional y la familia suele ser el más poderoso de todos. Cuando una persona se enfrenta a una patología dual, el sistema familiar también sufre, y en función de cómo y desde dónde afronten este sufrimiento es clave, ya que pueden contribuir a su perpetuación o a su eliminación. Comprender las dinámicas familiares es indispensable para poder abordar de manera exitosa un proceso de recuperación que aspire a ser duradero.
Codependencia y dinámicas que sostienen el consumo
En muchas familias afectadas aparece un patrón que en psicología denominamos codependencia. Son comportamientos bien intencionados que lo que hacen es proteger al familiar de las consecuencias provocadas por el consumo y que hacen que se reduzca la motivación del paciente para cambiar su conducta.
- cubrir ausencias
- justificar conductas ante terceros
- evitar conflictos por miedo a la reacción
Reconocer estos comportamientos es importante ya que con el objetivo de ayudar a mitigar el dolor de la persona adicta, podemos estar contribuyendo a perpetuar el problema.
La recuperación como proceso familiar
Los mejores resultados en un tratamiento de esta índole se consiguen cuando la familia forma parte activa del proceso terapéutico creando su propio proceso de entendimiento, apoyo, comprensión y cambio. Los grupos de apoyo a familias como los que desarrollamos en Centro Elphis, son herramientas que ayudan a los familiares a entender lo que ocurre y a aprender a comunicarse de forma diferente de modo que el entorno familiar termina convirtiéndose en el núcleo protector del paciente en proceso de recuperación.
Avanzar en la recuperación con Centro Elphis
Si te reconoces en este artículo, o conocer a alguien a quien quieres, el primer paso es buscar una evaluación especializada en un centro de adicciones con experiencia en patología dual.
En Centro Elphis contamos con un equipo multidisciplinar especializado en el abordaje integrado de las adicciones y los trastornos mentales coexistentes. Desde el proceso de desintoxicación hasta el acompañamiento psicoterapéutico individual y familiar, diseñamos un plan de tratamiento adaptado a cada persona, porque sabemos que no hay dos historias iguales. Si tienes dudas sobre si lo que vives encaja con lo que aquí hemos descrito, escríbenos o llámanos: una conversación con uno de nuestros profesionales puede ser el comienzo de un camino diferente.





